
Si Borges no existiera, tal vez casi nadie dudaría en llamar a Julio Cortázar el Gran Escritor Argentino, o, por lo menos, el gran cuentista. En un breve repaso, la colección “Bestiario” sería algo así como el primer paso iniciático de una buena cantidad de volúmenes entre los que se cuentan “Final del Juego”, “Todos los fuegos, el fuego”, “Octaedro”, “Un tal Lucas” y por supuesto, “Historias de Cronopios de Famas”.
“Cronopios” es el libro en el cual el lector entiende que la pluma de Cortázar se ha soltado definitivamente. Lejos de los rigores de sus primeros cuentos, es aquí donde el autor parece afianzado en un estilo absolutamente suyo, más allá de sus temáticas, y por eso se anima a publicar este recopilados de cuentos, viñetas y parodias de ensayo, un estilo que llevará a su culminación en libros como “Ultimo Round”, libro que él explica como “almanaque”, en el cual se encuentra una suerte de collage de cuentos, ensayos, fotos, dibujos, poemas, todo en un órden caótico de excelente diseño.
“Historias de Cronopios y de Famas” abre con el inciso “Manual de Instrucciones” entre cuyos textos figura el siguiente, entre los más reconocidos:
“Instrucciones para subir una escalera
Nadie habrá dejado de observar que con frequencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en
una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se situá un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de transladar de una planta baja a un primer piso.
Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por
levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).
Llegado en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.”
Hablar de Cortázar de un modo tan ligero es sólo una excusa para compartir con todos aquellos que se interesen por la literatura, un video de unas 2 horas de duración que es nomás una entrevista en la televisión española que data de 1977. Desafío a cualquier interesado a que deje de ver el video antes de que este termine: es casi imposible, a menos que haya una urgencia del tipo “la casa se prendió fuego”. Cortázar es hipnótico cuando habla, tiene la misma capacidad de atracción sobre el espectador que aquel que escribe sobre sus lectores.
Hágase tiempo y mire haciendo Click aquí. De nada.